Sequía, producción y mercado: el delicado equilibrio que enfrenta la ganadería argentina
En un contexto marcado por la escasez de hacienda y una demanda internacional excepcional, la ganadería argentina enfrenta el desafío de iniciar un proceso de retención sin resentir la oferta de carne. En este escenario, el clima emerge como una variable determinante y difícil de gestionar, con impactos directos sobre la producción, el stock bovino y las decisiones productivas.
Sequía, producción y mercado: el delicado equilibrio que enfrenta la ganadería argentina
La ganadería argentina atraviesa un momento de alta complejidad estructural. A la escasez de hacienda producto de varios años de elevada extracción, se suma una demanda internacional que continúa ofreciendo oportunidades inéditas tanto en volumen como en precios.
En este marco, el factor climático adquiere un rol central, condicionando el desempeño productivo y obligando a dimensionar con cautela todas aquellas variables que escapan al control de la gestión.
Durante el último año, entre enero y diciembre, se faenaron 13,6 millones de cabezas, con una producción total de 3,15 millones de toneladas de carne, y un peso promedio de 231 kilos por res faenada.
Clima y ganadería: una variable crítica en el proceso de reconstrucción del stock
En comparación con el año anterior, la faena se redujo un 2%, mientras que la producción cayó apenas un 1%, sostenida por una mejora en los pesos promedio. Sin embargo, esta desaceleración no resultó suficiente para frenar la caída del stock bovino, que volvería a mostrar retrocesos al 31 de diciembre de 2025, aunque más moderados que en años previos.
Retención, oferta y productividad: un equilibrio delicado
Para que el proceso de recuperación del stock comience a materializarse, la faena debería reducirse aún más durante el presente año.
Clima y ganadería: una variable crítica en el proceso de reconstrucción del stock
Esto implica un mayor esfuerzo compensatorio en términos de producción de carne por animal, una tendencia que ya comenzó a consolidarse a partir del avance de sistemas de recría pastoril integrados al corral, favorecidos por condiciones climáticas más benignas durante el último ciclo.
Otra variable clave es la relación entre la producción de terneros y el nivel de faena, que define el balance neto del rodeo.
Tanto el ingreso de terneros al sistema como la productividad por animal dependen, por un lado, de prácticas de manejo —una variable controlable— y, por otro, de las condiciones climáticas predominantes, que constituyen el componente más incierto del proceso productivo.
El clima como factor incontrolable del sistema productivo
Con este enfoque, el análisis se centra en la situación climática actual y su potencial impacto sobre la producción ganadera.
Para ello se toman como referencia las mediciones del Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (SISSA), que clasifica los déficits hídricos según percentiles de precipitación acumulada y los criterios del United States Drought Monitor.
Las categorías consideradas críticas son aquellas que van desde “sequía severa” hasta “sequía extrema” y “excepcional”, ya que representan riesgos concretos para la producción.
A diferencia del año pasado, cuando la región pampeana atravesaba mayoritariamente una sequía moderada y de corta duración, el verano actual muestra un escenario más persistente y focalizado en la franja oeste del país, especialmente en La Pampa, San Luis y el sur de Córdoba, con una expansión reciente hacia amplias zonas de la provincia de Buenos Aires.
Actualmente, las provincias con mayor proporción de territorio bajo situación crítica son Córdoba (44%), San Luis (32%), Buenos Aires (22%), La Pampa (22%) y Neuquén (12%), frente a un promedio nacional del 9%.
Estas provincias concentran cerca del 54% del rodeo nacional y aportaron el 60% de los terneros durante el último año, con una relación ternero/vaca del 73%, muy por encima del promedio nacional.
Clima y ganadería: una variable crítica en el proceso de reconstrucción del stock
Al ponderar el área afectada con el stock ganadero por provincia publicado por SENASA al 31 de diciembre de 2024, se estima que alrededor del 15% del rodeo nacional, equivalente a 7,5 millones de cabezas, se encuentra actualmente bajo algún grado de riesgo por sequía.
Si bien el número es significativo, resulta sensiblemente menor al registrado durante la sequía 2022-23, cuando más del 50% del territorio nacional y unas 26 millones de cabezas se vieron afectadas.
Pronósticos climáticos y perspectivas de corto plazo
A diferencia de ciclos anteriores, los principales modelos climáticos indican que las condiciones de La Niña continúan debilitándose, con una probabilidad de persistencia inferior al 20% para el resto del verano. En cambio, aumenta la probabilidad de transición hacia un escenario neutral a partir del trimestre febrero-abril, que podría extenderse hasta mediados del invierno.
En el corto plazo, existe una alta expectativa respecto de las lluvias previstas para las próximas semanas. Si bien las precipitaciones se concentrarían principalmente en el este del país, podrían aportar un alivio oportuno en zonas críticas de Córdoba, oeste de Buenos Aires, La Pampa y San Luis.
De no concretarse estos pronósticos, podrían observarse salidas de hacienda más rápidas desde los campos, aunque sin implicar necesariamente un encierre anticipado ni un aumento significativo de la faena.
En este contexto, el escenario climático debe interpretarse como transitorio y territorialmente acotado, sin alterar de manera sustancial las tendencias productivas que se vienen consolidando.
Clima y ganadería: una variable crítica en el proceso de reconstrucción del stock
De mantenerse estas condiciones, la ganadería argentina continúa posicionada en un sendero que, con cautela y manejo adecuado, permite proyectar una recuperación gradual del stock y un crecimiento sostenido del sector.