Durante el primer trimestre del año la hacienda en pie mantuvo una marcada tendencia alcista. Hasta febrero, los valores registraron subas del 11% en terneros de invernada y cercanas al 10% en las categorías destinadas a faena.
El último informe trimestral sobre Resultados Económicos Ganaderos, elaborado por la Dirección Nacional de Coordinación Ganadera de la SAGyP, confirma mediante indicadores objetivos el favorable escenario que atraviesa actualmente la ganadería bovina.

Durante el primer trimestre del año la hacienda en pie mantuvo una marcada tendencia alcista. Hasta febrero, los valores registraron subas del 11% en terneros de invernada y cercanas al 10% en las categorías destinadas a faena.
En términos reales, tanto el novillito como el ternero alcanzaron máximos históricos. En el Mercado Agroganadero (MAG), el precio del novillito se incrementó un 35% interanual y se ubicó un 60% por encima del promedio de los últimos 15 años.
Por su parte, el ternero de invernada llegó en febrero a $6.269 por kilo y continuó en alza en marzo, alcanzando los $6.809, consolidando un escenario de fuerte valorización.
El aumento de los precios tuvo un impacto directo en los márgenes de la actividad ganadera, que se ubican en niveles máximos históricos tanto para la cría como para la invernada y los sistemas de ciclo completo.
En modelos productivos representativos, los resultados son contundentes. En un planteo de cría en la Cuenca del Salado, el margen bruto alcanza los $374.000 por hectárea, con mejoras del 59% interanual y del 62% respecto al promedio de la última década.
En sistemas de ciclo completo, los márgenes superan los $406.000 por hectárea, con incrementos del 77% frente al año anterior. En tanto, en esquemas de invernada intensiva, los resultados son aún más elevados, con márgenes cercanos a los $833.000 por hectárea.
Estos valores reflejan un contexto excepcional para la producción primaria, impulsado por precios firmes y relaciones favorables con algunos insumos clave.
En los sistemas de engorde, el negocio se ve favorecido por una relación muy conveniente entre el precio del ganado y el del maíz. Actualmente, la venta de un kilo de novillito permite comprar cerca de 20 kilos de maíz, casi el doble del promedio histórico.
Sin embargo, el alto costo de reposición del ternero —con una relación ternero/novillito que supera los niveles habituales— obliga a monitorear de cerca la evolución del mercado.
Además, el contexto presenta señales de alerta. El aumento de los precios de la hacienda comienza a presionar sobre los márgenes de la industria frigorífica y complica la capacidad de consumo interno para convalidar estos valores.
A esto se suma un escenario internacional incierto, con volatilidad en los precios de los granos y los costos energéticos, lo que podría generar ajustes en los sistemas más intensivos.
En este marco, mientras la cría y el ciclo completo aparecen como modelos más estables y con menor riesgo relativo, el sector ganadero en su conjunto enfrenta el desafío de sostener la rentabilidad sin trasladar mayores tensiones al resto de la cadena.




