Cada año, cientos de animales llegan a la Exposición Rural de Palermo con un mismo objetivo: obtener una cucarda y convertirse en referentes de su raza. Detrás de ese reconocimiento hay meses —e incluso años— de trabajo de criadores y cabañeros, pero también una instancia decisiva: la evaluación de los jurados, quienes tienen la responsabilidad de seleccionar a los mejores ejemplares de la muestra.






































