A las diez de la mañana, las calles de La Nueva Tablada estaban vacías. Es que hacía frío, mucho frío. Según la radio, 12º C de temperatura. De repente, cuatro chicos entraron en escena. Estaban lejos, va... del otro lado de una manzana verde donde seguramente en los orígenes del barrio se proyectó la construcción de un centro de salud, una escuela y una plaza.
































