Por años Argentina ha dado al mundo cientos de deportistas en distintas disciplinas que se han destacado distintas competencias internacionales. La cultura del deporte argentino es inmensa y se vive con gran fervor, a tal punto que siempre se quiere ganar “hasta jugando a la balita”. Pero para aquellos atletas que defienden los colores del país hay un lado B. Hay decenas de historias de atletas que desisten o les cuesta competir en certámenes de elite porque carecen del poder adquisitivo para ello. Alberto Favasio no está exento de esta realidad.


































