El representante de Van Amersfoort Racing llegó al Principado con un desafío especial: correr por primera vez en uno de los circuitos más difíciles y tradicionales del calendario. En Mónaco, cada vuelta exige precisión absoluta, porque los muros están siempre cerca, los espacios para superar son mínimos y cualquier error puede condicionar todo el fin de semana.


































