La confesión de Bernie Ecclestone sobre el pago de sobornos para que el santafesino Carlos Alberto Reutemann sea perjudicado en la última fecha de la temporada 1981 de la Fórmula 1, lo que derivó en que Nelson Piquet (piloto de la escudería Brabham-Ford de la cual era dueño el propio Ecclestone) se alzara con el título mundial, reanimó una polémica que lleva 42 años. Es que durante esa temporada, “Lole” hizo todos los méritos para quedarse con el título, pero no pudo superar los sucesivos problemas que le trajo principalmente su propio equipo Williams y su dueño, quienes tenían como favorito al otro piloto de la escudería, Alan Jones.
































