(Enviado Especial a Dallas, Estados Unidos)
El cielo amenazante de la mañana, bien temprano, dio lugar a un sol resplandeciente y a ese aluvión de argentinos que fueron llegando al majestuoso estadio ubicado en la zona de Arlington con un común denominador: las entradas.

(Enviado Especial a Dallas, Estados Unidos)
Gasté 2.000 dólares y me estafaron”, comentaba un argentino que hizo un poco de catarsis con El Litoral. Desde muy temprano, casi de madrugada, miles de camisetas celeste y blanca fueron llegando al AT&T, llenos de optimismo y también de incertidumbre porque, a diferencia de otros mundiales o Copa América, son muchísimos los compatriotas que se largaron a la aventura de un viaje largo, costoso y ¡sin entradas!
El Litoral, por ejemplo, charló con un rafaelino que portaba un cartel hecho con cartón, en el que se ofrecía a comprar entradas. “Puedo pagar entre 800 y 1.000 dólares, hasta ahí llego, pero me están pidiendo 2.000. Es demasiado”, contaba, aún sin perder la esperanza de encontrar a alguien que se la ofreciera.
Diego y Fabio, sabaleros ellos, llegaron a Dallas y se alojaron en un hotel muy cerquita del estadio. “Estuvimos esperando que nos llegara el QR, pero ya está, ya lo tenemos”, señalaban con emoción y no sin ocultar el temor a que algo fallara. Porque ese es el tema: por un lado, esperar que el QR llegue y, por el otro, que no falle.
También la familia Ingerman estuvo presente en el AT&T. Papá Luis y su hija, Katia, charlaron con el enviado de El Litoral y también lo hicieron para la previa especial que se transmitió esta vez desde uno de los locales de Franco Colella y desde Dallas, en vivo y que se pudo ver por Cable y Diario, por el canal de youtube de El Litoral y sus redes sociales. “Llegamos ayer y nos quedamos hasta el jueves. Son poquitos días, vinimos a ver el partido, tenemos entradas, seguramente recorremos un poco la ciudad e iremos a algún shopping y nos volvemos”, comentaron.
Luis, que es arquitecto, es uno de los ideólogos del proyecto del “Estadio de la gente” que se impulsó allá por 2011. Los avatares económicos fueron determinantes, pero en la idea inicial, estaba el sueño de convertir, al 15 de Abril, en un estadio “envidiable”. Y no dejó de opinar de la actualidad de Unión: “Hay que seguir trabajando con firmeza. Todos los unionistas queremos lo mejor, que el club sea cada vez más grande y en algún momento se nos dará la posibilidad del éxito deportivo”, señaló.
La situación que se planteó con las entradas es llamativo. Ya El Litoral lo señaló: los estadios están colmados en su totalidad. ¿Qué ha pasado?, que muchos especularon o tuvieron la suerte de salir sorteados o vaya a saber uno qué ocurrió para que se produzca este aluvión de compatriotas sin tickets para entrar al estadio. Viajaron, es cierto. Y acá es donde entra a tallar esa pasión indescriptible y fuera de lo común que convierte, al argentino, en un ser especial cuando se trata del fútbol y de su selección.
Con todos los argentinos con los que El Litoral pudo dialogar en la previa del partido, hubo un tema recurrente: el gol de Diego a los ingleses, de los que este 22 de junio se estuvieron cumpliendo 40 años. Cada uno tiene su anécdota y la cuenta con orgullo. Fueron pocos los que tuvieron la dicha de estar en el Azteca aquella tarde de domingo, que será inolvidable para los argentinos. Para los que tuvimos la dicha de ser contemporáneos de Maradona y de Messi, como así también para los que no vieron jugar a Diego o no estaban todavía en este mundo, pero que han visto centenares de veces aquel gol inigualable e inmortal.





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