Hay noticias que cambian el mapa de la NBA por completo. Una de ellas llegó hace algunas horas: LeBron James, a los 41 años, anunció que jugará para Philadelphia 76ers y que disputará, como mínimo, una temporada más.
El máximo anotador de la historia dejó Los Angeles después de ocho temporadas y, tras evaluar seriamente el retiro, eligió un equipo que reunió talento suficiente para pelear por el título de la NBA.

Hay noticias que cambian el mapa de la NBA por completo. Una de ellas llegó hace algunas horas: LeBron James, a los 41 años, anunció que jugará para Philadelphia 76ers y que disputará, como mínimo, una temporada más.
Pasaron las semanas, empezó el Mundial de fútbol y nada. Terminó el Mundial y… nada. Mientras el mercado avanzaba y los equipos cerraban sus planteles, la decisión más esperada del verano estadounidense seguía sin aparecer. Hasta este viernes.
LeBron dejó atrás ocho temporadas en Los Angeles Lakers, donde fue campeón en 2020, compartió equipo con su hijo Bronny y estiró una carrera que ya parecía imposible de extender. Ahora iniciará su 24ª campaña en la NBA y vestirá la cuarta camiseta de su trayectoria.
En el medio apareció de todo. Rich Paul, representante y amigo de James, analizó públicamente las alternativas y ubicó a Miami Heat, Cleveland Cavaliers, Minnesota Timberwolves, Golden State Warriors y Philadelphia entre los destinos posibles.
Golden State soñó con reunirlo con Stephen Curry y Draymond Green. Cleveland mantuvo abierta la puerta para el tercer regreso de su hijo pródigo. Minnesota ofrecía juventud alrededor de Anthony Edwards y LaMelo Ball. Miami, con Giannis Antetokounmpo y Bam Adebayo, parecía tener ventaja sobre el final.
Pero LeBron siguió esperando. Tanto que desde el círculo más cercano a de Adam Silver reconocieron que la NBA necesitaba conocer su destino para terminar el calendario de la temporada 2026/27. Su equipo iba a condicionar la jornada inaugural, los partidos de Navidad y buena parte de la programación televisiva nacional.
La respuesta no fue Miami, Cleveland ni Golden State. Tampoco Minnesota. LeBron eligió Philadelphia, una franquicia que llevaba años buscando la pieza capaz de transformar un plantel costoso y talentoso en un verdadero candidato.
James acordó un contrato por dos temporadas y 8 millones de dólares, con una opción de jugador para el segundo año. La cifra representa una reducción enorme frente a los cerca de 53 millones que recibió durante su última campaña con los Lakers.
El acuerdo también explica una de las frases centrales de su anuncio: “No voy por dinero”. Philadelphia incorporó a uno de los mejores jugadores de la historia por un valor cercano al mínimo, mientras LeBron consiguió una nueva oportunidad para buscar su quinto campeonato.
La opción para la segunda temporada le permitirá decidir si continúa en 2027/28. Por eso, aunque presentó el movimiento como su “última decisión” y habló de iniciar este viaje “una última vez”, todavía no confirmó oficialmente cuándo disputará su último partido.
Philadelphia terminó la temporada pasada con un registro de 45 victorias y 37 derrotas. Superó el Play-In, pero fue barrido por New York Knicks en las semifinales del Este. Después de esa eliminación, la dirigencia decidió volver a mover todas las piezas.
La primera bomba fue la llegada de Jaylen Brown. El MVP de las Finales de 2024 arribó desde Boston Celtics a cambio de Paul George y cuatro elecciones del Draft, luego de completar la mejor temporada estadística de su carrera: 28,7 puntos, 6,9 rebotes y 5,1 asistencias.
Tyrese Maxey también dio otro paso adelante. Promedió 28,3 puntos y 6,6 asistencias, fue elegido en el tercer quinteto ideal de la NBA y confirmó que ya no es solamente el acompañante de Joel Embiid: es una estrella capaz de conducir al equipo.
VJ Edgecombe completó una de las temporadas debutantes más impactantes de los últimos años por su influencia inmediata. Promedió 16 puntos, 5,6 rebotes y 4,2 asistencias, jugó 75 encuentros y fue elegido de forma unánime en el mejor quinteto de novatos.
Y después está Embiid. El pivote volvió a demostrar que, cuando su cuerpo lo permite, sigue siendo imparable: terminó con 26,9 puntos y 7,7 rebotes por partido. El problema fue el de siempre. Las lesiones solamente le permitieron disputar 38 encuentros.
Maxey, Edgecombe, Brown, LeBron y Embiid forman uno de los quintetos más potentes de la liga. Philadelphia tendrá creación, tamaño, experiencia, defensa y varias alternativas para cerrar partidos.
También tendrá preguntas. ¿Cómo repartirán la pelota entre tantas figuras? ¿Cuántos encuentros podrán disputar juntos? ¿Llegarán LeBron y Embiid saludables a los Playoffs? El talento dejó de ser el problema. Todo dependerá de cuánto tiempo puedan sostenerlo dentro de la cancha.
James viene de promediar 20,9 puntos, 7,2 asistencias y 6,1 rebotes en 60 partidos con los Lakers. Ya no puede dominar cada noche como lo hizo durante dos décadas, pero todavía puede controlar el ritmo, encontrar ventajas y transformar el funcionamiento de un equipo.
“Pensé que había terminado cuando acabó la temporada. No estaba preparado para anunciarlo y sabía que necesitaba tiempo para decidir realmente, pero estaba bastante seguro de que había jugado mi último partido”.
“Fui sincero en aquella última conferencia de prensa cuando dije que necesitaba mirarme y decidir si todavía amaba este juego. Sigo amándolo de verdad y todavía tengo más para dar”.
“Las últimas semanas fueron muy especiales. Nunca había tenido la posibilidad de no saber qué hacer y tomarme un tiempo real para pensar. Pasé unos meses increíbles con todas las personas que amo, intentando resolverlo”.
“Esta es mi última decisión. No voy por dinero. No voy por mi familia. ¿Para qué estoy jugando realmente a esta altura?”.
“Todavía quiero sacrificarme. Todavía quiero trabajar. Todavía quiero esforzarme. Todavía quiero competir, ganar y tener otra oportunidad de sentir lo que significa conquistar un campeonato”.
“Creo que puedo ayudar a convertir a Philadelphia 76ers en un equipo campeón. Estoy muy entusiasmado por darle energía a una nueva hinchada y comenzar este increíble viaje una última vez”.
“Gracias, Los Angeles. Siempre amaré Miami y el noreste de Ohio siempre será mi hogar”.
LeBron no eligió regresar a una de sus antiguas casas. Tampoco –por primera vez en su carrera– eligió el contrato más grande. Eligió un plantel que puede darle otra oportunidad. La última decisión ya está tomada; el último partido, veremos.





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