Desde que Alejandro Sabella se fue de Estudiantes, a principios de 2011, el club había buscado el éxito con entrenadores de diferentes estilos, pero todos técnicos. Hasta que se dio cuenta de que necesitaba un arquitecto. Alguien que lo reconstruyera. El elegido, hace nueve meses, fue Eduardo Domínguez. Y el hombre que había edificado al primer Colón campeón de la historia, lo hizo de nuevo.

































