Progreso recobra su tranquilidad pueblerina. Está triste. Seguirá estando triste. Ya no será lo mismo. Cada momento dará motivos para recordar a Emiliano. Eso es lo bueno dentro de lo malo. Lo lindo dentro del espanto. Está triste el pueblo, están tristes la familia, los amigos, San Francisco, Santa Fe, Nantes, Cardiff, el mundo entero. Emiliano Sala es hoy leyenda, un mártir, un muchachito de barrio que se abrió paso solito y solo y al que una muerte absurda e inentendible lo cortó en lo mejor de su carrera y con toda una vida por delante.


































