La historia fue así: "El primer día que llego a México, me voy a la concentración y me encuentro con Daniel Romeo, tío de Bernardo Romeo. Ni bien estoy ahí me pregunta si tenía algún plan y le digo que no tenía nada programado. Entonces me dice: "Mirá Flaco, acá ni bien termina de practicar la selección, vamos a jugar contra alguien o entre nosotros. Y quiero que vos vengas". Al día siguiente vuelvo y presento el carnet de periodista, me dicen que no, que estaba prohibido, que podía ingresar únicamente los días de conferencia. Explico la situación y me preguntan nombre y apellido, van hasta una garita y traen una planilla y me piden el número de documento. Estaba anotado como una de las personas que podía entrar todos los días a la concentración, aunque tuviese el carnet de periodista. Imaginate, era un triunfo. Salvo un par de días, estuve todos los días allí con el plantel, recordó Ripke en una conversación con Enrique Cruz, que devino en la publicación en El Litoral antes mencionada.