Y un día volvimos a Kansas. La lógica y la expectativa favorable así lo indicaba. Argentina no se podía quedar afuera antes de llegar a cuartos, por más que hayamos estado muy cerca, apenas a 12 minutos. “Festejamos, lloramos, nos emocionamos, se nos puso la piel de gallina… Pero también respiramos aliviados. Ya teníamos todo contratado para venir a Kansas”, decían los argentinos con los que se cruzaba El Litoral.






































