Morena Beltrán hará historia: vuelve una voz femenina al comentario del fútbol argentino
La periodista de ESPN se incorporará a las transmisiones oficiales de la Liga Profesional como comentarista en vivo. El antecedente más cercano fue Viviana Vila, quien ocupó ese lugar hasta octubre de 2016.
Morena Beltrán hará historia: vuelve una voz femenina al comentario del fútbol argentino
Morena Beltrán está a punto de cambiar una foto que parecía congelada en la TV deportiva argentina. La periodista, una de las caras más reconocibles de ESPN en los últimos años, comenzará a comentar partidos de la Liga Profesional y será la primera mujer en asumir ese rol en transmisiones oficiales después de casi una década.
La noticia se confirmó en las últimas horas y encendió una repercusión inmediata, tanto en el ecosistema del periodismo deportivo como entre los hinchas que consumen el fútbol desde la pantalla. El paso no es menor: el comentario en vivo sigue siendo uno de los espacios más “cerrados” del relato futbolero, con una tradición donde el micrófono estuvo asociado, casi sin excepción, a voces masculinas.
La periodista es una de las figuras jóvenes más visibles de ESPN. Morena Beltrán se sumará a las transmisiones oficiales como comentarista.
Un salto grande
Beltrán se consolidó como analista en programas como SportsCenter y F90, y también ganó terreno en coberturas desde el campo de juego, con una presencia cada vez más habitual en previas y pospartidos. Ahora, el movimiento la ubica en un lugar central del producto: la cabina, el análisis de jugadas en tiempo real y la lectura táctica como parte del equipo de transmisión.
El comentario es, muchas veces, el “segundo hilo” del partido: no solo acompaña la narración, sino que propone claves, anticipa patrones, detecta ajustes y le pone contexto a lo que pasa. Por eso, su desembarco tiene una doble lectura: crecimiento profesional y señal de época dentro de una industria que, de a poco, empieza a abrir espacios históricamente restringidos.
En esa construcción, Beltrán llegó con un perfil marcado. Formación académica, lectura conceptual del juego y una exposición que no se reduce a la coyuntura del resultado. Esa identidad, sostenida con continuidad, la convirtió en una de las voces jóvenes con mayor proyección del medio.
El dato que le da volumen a la noticia es el antecedente inmediato. La última mujer que comentó partidos del fútbol argentino en transmisiones oficiales fue Viviana Vila, pionera absoluta en ese rol, durante el ciclo de Fútbol Para Todos. Su recorrido se sostuvo hasta octubre de 2016. A partir de allí, el comentario de Primera División quedó, otra vez, sin presencia femenina durante años.
Esa ausencia se volvió un síntoma difícil de explicar en un contexto donde sí crecieron otros espacios: conducción, producción, periodismo de cancha, análisis en estudio, entrevistas y contenidos digitales. En la cabina, sin embargo, el cambio tardó en llegar, como si la estructura del “partido en vivo” se hubiera convertido en el último bastión.
Por eso, el ingreso de Beltrán no representa solo una incorporación puntual. También reabre una discusión más amplia sobre representación, oportunidades y visibilidad en el corazón del producto televisivo. No se trata de una concesión: es la llegada de una profesional que viene construyendo lugar propio desde hace tiempo, con exposición alta y consistencia de trabajo.
Morena Beltrán se sumará a las transmisiones oficiales como comentarista.
Símbolo fuerte
El impacto cultural no se mide solo por quién toma el micrófono, sino por lo que habilita. La TV deportiva funciona como una vidriera que moldea hábitos, naturaliza voces y establece “autoridades” sobre el juego. Que una mujer vuelva al comentario de la Liga en un contexto de transmisiones oficiales rompe, al menos, la inercia.
También instala una idea más simple: no debería ser noticia. Pero lo es, porque la estadística muestra la dimensión del retraso. En ese marco, el paso de Beltrán puede marcar un precedente y empujar una transición que el fútbol argentino venía posponiendo en su narrativa central.
En el corto plazo, el desafío será el de siempre: sostenerse con personalidad en un lugar expuesto, atravesado por la tensión del minuto a minuto y por el ruido constante de las redes. En el mediano, el valor estará en lo que deje atrás: una década de silencio femenino en un rol clave. Y en el largo, en lo que abra para las que vienen.