No había nacido Gustavo Munúa, cuando el Vasco Urriolabeitia -histórico e inolvidable entrenador de Unión- le daba la posibilidad de debutar a Julio César Falcioni en el arco de Vélez. Y tenía apenas cuatro años el entrenador tatengue, cuando el actual de Colón daba su primera vuelta olímpica en Colombia, formando parte de un ciclo sumamente exitoso en América de Cali. No son sólo los colores de la pasión, sino que se suman los 21 años de diferencia que los distancian. Cuando Falcioni comenzaba a dirigir, en 1997, Gustavo Munúa iniciaba su carrera como arquero de Nacional de Montevideo, club del cuál es hincha y en el que hizo sus divisiones inferiores. Datos estadísticos reveladores de una realidad bien marcada: los entrenadores que se van a enfrentar el sábado, pertenecen a generaciones totalmente distintas. Con sus pro y sus contra, con sus beneficios y perjuicios, con sus dudas y certezas.




































