-El balance es muy positivo porque conseguimos lo que vinimos a buscar, sumar volumen de trabajo, recuperar la memoria, incorporar a los jugadores nuevos y observar a todos para elegir a los 12. Y si bien este es un equipo que no escatima esfuerzo nunca, que siempre está dispuesto a entrenar, a escuchar y aprender, las sensaciones no son buenas. Salvo en buena parte del primer partido, los otros dos rivales nos sacaron de la cancha y no nos dejaron jugar. Y no es un tema de perder, porque con eso no pasa nada, el problema es que nos sacaron de nuestra línea, en especial Nigeria en los tres últimos cuartos. Hubo méritos del rival pero también errores nuestros, porque caímos en la trampa, fuimos a su terreno. Nos jugaron bien, duro, y terminamos jugando un básquet individual y anárquico. Más allá de que Nigeria está en un gran momento y Estados Unidos viniera de dos derrotas… Está claro, entonces, que no lo hicimos bien, que no estuvimos a la altura de lo que esperábamos. Hoy estamos al 50% de lo que podemos ser, pero sabiendo que el equipo ya ha pasado por algo así, incluso hace dos años antes del Mundial, y que nos quedan 11 días para llegar bien al debut.