A pocos kilómetros de la frontera con Perú, en la ciudad de Machala, la pelota rueda a un pulso distinto. Allí viste la camiseta de Orense en la Primera División ecuatoriana el defensor argentino Stefano Callegari. Es su primera experiencia internacional, un cambio de aire radical no solo en lo deportivo, sino también en lo cultural. "No se vive igual que en Argentina. Nos miran de reojo porque dicen que los argentinos estamos todos locos por la forma en que sentimos el fútbol y que se manifiesta mucho en los mundiales", suelta con una sonrisa sobre la desmedida pasión futbolera con la que se convive en su país natal. Y que él también lo siente así por ser santafesino, oriundo de Rosario, donde el fútbol se vive de una manera especial.



































