El paso del tiempo no destiñe el color de los recuerdos. El protagonista en cuestión es Roberto Luis Trotta, aquel campeón de América y del mundo con el Vélez de Bianchi que —al igual que su compañero Omar Asad— supo hacer sus primeras armas como entrenador en Mendoza. A seis años de su último trabajo como DT, en un mano a mano con Los Andes, el Cabezón no deja tema sin tocar. Acá, en Santa Fe, “sonó” en Unión si es que avanzaba la chance de Eduardo Magnín.





































