"Me acuerdo de que un día estábamos embolsando el carbón con mi papá, y hacía mucho frío y llovía. Estábamos abajo del techo de chapa. Era durísimo estar ahí. Después de un rato, yo me iba al colegio, que estaba más calentito. Pero mi papá se quedaba embolsando ahí todo el día, sin pausa. Porque si no lograba vender el carbón ese día, nosotros no teníamos nada para comer, así de simple. Y yo pensaba, y de verdad lo creía: va a llegar un momento en que todo cambie para bien. Por eso, yo al fútbol le debo todo". Angel Di María así recuerda aquellos tiempos de niños y de privaciones en su Rosario natal. Hoy, a pocas horas de jugar su última “batalla” y nada menos que en otra final, seguramente recuerda aquél 14 de diciembre de 2005, cuando un histórico de Rosario Central como don Angel Tulio Zof lo llamó y le dijo que iba a jugar contra Independiente, en el partido que marcaría el inicio de una carrera notable.



































