"El disparador del libro fue la propuesta de dolarización de la campaña electoral, que fue una estrategia muy exitosa. En ese momento los economistas empezamos a plantear los problemas de la dolarización y el paralelismo con los años de la Convertibilidad, pero quedábamos fuera del camino. Entonces planteamos mirar los noventa como un todo, qué fue la Convertibilidad, cuál fue su herencia y cómo se ordenó, cuáles fueron sus años dorados y sobre todo cuáles fueron los problemas que tuvo cuando el dólar se fortaleció en el mundo, las tasas de interés subieron, los precios de los commodities cayeron y la rigidez cambiaria terminó en una crisis, a pesar de los esfuerzos de la Alianza por sostenerla", dice la economista Marina Dal Poggetto sobre "Back to the 90s", el libro que escribió con Daniel Kerner.
"Finalmente, el programa fue mucho más pragmático, pero Milei ha ido jugando con el paralelismo con los noventa, que es simbolizado con el ingreso del busto de Menem a la Casa Rosada con Milei diciendo que fue el mejor presidente de la historia y Cavallo el mejor ministro de Economía de la historia, antes de que caiga el ostracismo por cuestionar alguno de los planteos", describe.
-El libro repasa las principales políticas de aquellos años comparándolas con las del presente pero el mundo es otro. ¿Qué cambió entre ambas épocas?
-El de los 90 era el mundo del consenso de Washington, había un manual de qué era lo que tenían que hacer las economías emergentes para desarrollarse, era unipolar y la apertura de la economía era parte de la estrategia, más privatizaciones, propiedad intelectual. Hoy el mundo está yendo hacia un mayor proteccionismo, se está fragmentando y veremos cómo deriva esa fragmentación, sobre todo después de la intervención militar en Venezuela y cómo se va armando la política detrás de este concepto de Doctrina Monroe. Argentina requería un programa de estabilización que fuera mucho más pragmático que el discurso de origen, que incluyó un shock controlado y un intento de recapitalización del Banco Central manteniendo controles de capitales, pero que después fue mutando hacia un esquema de anclaje cambiario muy duro, con la inflación bajando lentamente y atraso cambiario en simultáneo a una apertura de la economía que a hoy funciona para corregir el descalabro de los precios relativos elevados, esto es, precios de los bienes que suben bien por debajo de la inflación con precios de servicios públicos que suben bien por arriba de la inflación, pero que empieza a provocar daños sobre vastos sectores productivos, que venían de jugar en Disneylandia. Hay ahí un paralelismo con los noventa, donde el aumento del desempleo originado en el proceso de privatizaciones fue la contracara del aumento de la productividad. Hoy es distinto, la economía es mucho más informal. En los noventa la Convertibilidad fue muy exitosa para bajar la inflación de Argentina, lo hizo mucho más rápido que en el resto de la región, lo mismo que a las reformas estructurales.
-Milei también impulsa reformas estructurales.
-A diferencia de los noventa, Milei arranca la segunda mitad de su gestión con una reforma laboral que Menem no se animó a hacer y De la Rúa negoció. El paralelismo tiene que ver fundamentalmente con el intento de volver a los mercados de crédito, que en los noventa recién aparecían. Argentina logra manejar la dominancia fiscal refinanciando en ese mercado los vencimientos de la deuda con prácticamente equilibrio fiscal previo a lo que había sido la consolidación de la deuda que solucionó el balance del Banco Central, que hoy se arregló pasando la deuda al Tesoro, y sigue siendo un problema no resuelto. Argentina todavía hoy no tiene acceso al crédito, sigue dependiendo de los controles de capitales.
"El gobierno sigue priorizando la desinflación y para ello la apertura de la economía, con un dólar que está atrasado y está generando problemas en sectores que venían de jugar en una economía extraordinariamente protegida". Foto: Manuel Fabatia-La idea del ajuste fiscal hoy volvió a tener consenso en casi toda la sociedad, como en los 90. ¿Por qué estuvo en segundo plano durante más de dos décadas? ¿Qué pasó? ¿Qué significaba hablar de ajuste fiscal?
-A fines de los 80 y principios de los 90, la demanda de estabilidad era una de las principales de la sociedad. Menem gana con la Revolución Productiva y el Salariazo, pero el que hace la campaña con el lápiz rojo es Angeloz. Menem muy rápidamente se da vuelta. El primer intento de consolidación del programa es el Plan Bunge y Born, anclando el tipo de cambio, bajando las tasas de interés y tratando de dar espacio en los balances de las empresas para pagarlos salarios, que termina en una segunda hiperinflación. El Plan Bónex, la limpieza del balance del Banco Central y la consolidación fiscal la hace Erman González. Cualquier programa de estabilización requiere la consolidación fiscal, un programa financiero y la construcción de un ancla alternativa, que yo llamo un programa monetario. En los 90 esa ancla alternativa a la cambiaria nunca se construyó porque lo que hubo fue una caja de conversión del tipo de cambio fijo. Pero sí hubo un programa fiscal y un programa financiero que fue lo que permitió cortar de cuajo la dominancia fiscal. El shock externo y el ajuste deflacionario que intentó la Convertibilidad sin prestamista de última instancia quedó en la memoria de la sociedad que seguía demandando estabilidad, pero también otras cosas, que es lo que lleva a la Alianza al gobierno. Detrás de la crisis terminal del 2001 las demandas de la sociedad habían cambiado porque con 25% de desocupación ya no eran de estabilidad sino de empleo. Y hubo 20 años donde los Kirchner aprovecharon el salto de la productividad de la Convertibilidad con la baja inercia inflacionaria que se había generado después de 10 años de estabilidad de precios, los superávits gemelos y el cambio en los precios internacionales donde el dólar se debilitó y los commodities se fortalecieron. Pero se terminó forzando el corto plazo de una forma inédita hasta transformar los superávits gemelos en déficit el fiscal en 2009 y el externo en 2011 cuando Cristina gana la elección con el 54% de los votos. A partir de ahí, sin superávits y habiendo empezado a dañar el balance del Banco Central fueron llevando la economía a una tasa de inflación que ya estaba en la zona del 20 y pico por ciento hasta terminar en el 200% que es donde la recibe Milei.
- ¿Ese cambio de demandas por parte de la sociedad no le está pasando ahora a Milei?
-En términos electorales, y en gran medida por autodestrucción del peronismo, por ahora no. Milei ganó la elección de medio término y se revalidó, tiene la primera minoría en Diputados, casi la primera minoría en Senadores y logra que le aprueben proyectos de ley en el Congreso. Es cierto que él gana con el 41% los votos, pero todavía no tiene nada del otro lado por lo cual por ahora esas demandas de la sociedad no se están plasmando. También es cierto que el aumento del desempleo por ahora es mucho menor que en los 90, cuando llegó al 17% en 1997/98 y al 25% en 2002. Hoy el desempleo es de 6,6% y de alguna manera la informalidad y el monotributo absorben buena parte de la destrucción del empleo formal que está estancado desde hace más de 10 años. Por ahora la demanda de estabilidad parecería primar por sobre las otras, pero esto es dinámico y en la medida que el escenario se extiende y la apertura de la economía convive con un dólar que el gobierno sigue usando como ancla a pesar de haber recalibrado el esquema de bandas puede cambiar. Por ahora el gobierno sigue priorizando la desinflación por sobre la acumulación de reservas. La segunda gran diferencia es que Milei tuvo prestamistas de última instancia, Bessent y el FMI. La pregunta es si ese prestamista de última instancia es para siempre o en algún momento se necesita empezar a recapitalizar el balance del Banco Central.
-Habla de la necesidad de concretar una reforma laboral, también una tributaria y probablemente una previsional. ¿Milei tiene el consenso suficiente para llevarla a cabo, como lo tuvo Menem al principio de su mandato con las leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica?
-Milei de arranque tenía el 10% de la Cámara de Senadores y el 15% de la Cámara de Diputados y gobernó durante dos años a fuerza de DNU, vetos y sin presupuesto. Recién después de la elección de medio término empezó a tener caudal político, de hecho, acaba de pasar por el Congreso la ley de Presupuesto y de Presunción de Inocencia Fiscal que es una suerte de blanqueo permanente que intenta volcar dólares del colchón al sistema financiero. Pero la productividad sistémica que tiene la Argentina hoy es mucho menor que la que tuvo en los 90 en términos de estructura tributaria ya que entonces no había retenciones ni impuesto al cheque (recién se puso en 2001), había un Pacto Fiscal con las provincias con una estructura tributaria significativamente menor, es decir que la presión impositiva en los 90 era mucho más baja que hoy y la infraestructura, producto del aumento de las inversiones, era bastante mejor que la de hoy por la desinversión producto de la necesidad de ajustar los gastos de capital. Recién ahora empezaron a permitir a las provincias tomar deuda para hacer obras. Y en términos regulatorios el decreto 70, que emula al de Pablo Rojo de los 90, es un buen intento ante la falta de caudal político.
"La diferencia más importante con los 90 es que el mundo hoy es otro"-¿El consenso que hoy tiene Milei se traduce en suficiente músculo político para que estos proyectos de ley que quiere que le aprueben perduren en el tiempo?
- Todas las reformas de Menem que pasaron por el Congreso se dieron vuelta. La Alianza no fue en contra de la Convertibilidad, de hecho, ganó por haberla sostenido, pero después fue proponiendo romper los tratos. En las últimas dos elecciones presidenciales Alberto Fernández decía que la deuda era impagable y en la de 2023 Juntos por el Cambio decía que la deuda de pesos era impagable y después Milei proponía no renovar los plazos fijos porque eran excrementos. Mientras no logremos alargar el horizonte de las decisiones de la Argentina y que las campañas electorales no se hagan proponiendo la ruptura de contratos, fundamentalmente las de la deuda, la verdad es que es muy difícil. En la elección de medio término la toma de ganancias fue infinita después del resultado de la provincia de Buenos Aires donde ganó el peronismo y se dio vuelta cuando ganó La Libertad Avanza. Es condición necesaria alargar el horizonte y para ello se necesita que las demandas de la sociedad se sostengan y evitar la crisis, que los contratos se respeten. Suavizar el ciclo económico y maximizar la tendencia, que es lo que hacen los países normales, requiere un eje macro con un programa fiscal, financiero y monetario que tenga como objetivo recapitalizar el balance del Banco Central, volverlo creíble, tener un riesgo país sostenido en el tiempo; en segundo lugar un programa político, gobernabilidad en términos de pasar por el Congreso las reformas, que la justicia no las anule, y el tercer eje es el de la micro, hasta donde el intento de pasar las reformas y de mantener la gobernabilidad no se erosiona por el deterioro de los sectores que van a ser afectados por este esquema de apertura de la economía. Los tres ejes deben estar en simultáneo: la macro, la micro y la gobernabilidad.
-Hay una sensación de que al presidente no le interesa la micro.
-Coincidimos. De hecho, él dice que de la micro deben ocuparse las empresas, que él se ocupa de la macro. Lo que pasa es que, si la micro se deteriora, el desempleo se deteriora y las demandas de la sociedad cambian, el vértice de la gobernabilidad también puede deteriorarse. Gobernar implica manejar los tres partidos en simultáneos, eso es un programa de estabilización que funciona. La Convertibilidad la manejó durante mucho tiempo hasta que la no construcción de un anclaje alternativo al cambiario y la dolarización de los contratos terminó volteando el programa económico, sin prestamista de última instancia no se sostuvo y los 20 años que vinieron después fue una sobre reacción al 2001. Podría haber sido distinto, no necesariamente tendríamos que haber hecho lo que hicimos, otros países de la región encontraron mecanismos más razonables y hoy tienen mercados de crédito mucho más amplios, tienen moneda, bancos centrales con buena reputación. Argentina rompió el balance del Banco Central y hoy de alguna forma lo tiene que recapitalizar; ahora, si se prioriza el corto plazo y el anclaje cambiario como mecanismo para bajar más rápido la inflación o se prioriza la desinflación por sobre la construcción de un anclaje alternativo al cambiario…Por ahora el prestamista de última instancia te salvó dos veces y de alguna forma la van manejando, pero la dominancia fisca sigue estando intacta, todavía no la terminaste de resolver
- ¿No cree usted que una de las principales variables que debería tener presente el gobierno en 2026 es el de la economía real, porque empezó a sentirse para mal el impacto de las políticas macro?
-Una cosa es lo que yo pienso y otra lo que el gobierno está haciendo. Mi lectura es que está priorizando la macro por sobre la micro y la gobernabilidad por sobre la micro. Hasta ahora le funcionó para revalidarse en la elección de medio termino. El gobierno tiene dos activos: uno es la destrucción de la oposición, no hay nada en el otro lado, aunque puede convertirse en un problema. El intento de Macri de polarizar con el kirchnerismo terminó siendo un boomerang en 2019 y funcionó en esta elección, pero cada evento electoral puede terminar llevándote puesto. El gobierno sigue priorizando la desinflación y para ello la apertura de la economía con un dólar que está atrasado y está generando problemas en sectores que, insisto, venían de jugar en una economía extraordinariamente protegida con lo cual en la medida que el escenario se alarga, empiezan a tener problemas. Ancla cambiaria con apertura de la economía en un mundo que a diferencia del de los 90, donde la globalización era el lugar a donde ir, hoy está yendo hacia una desglobalización y los saldos exportables chinos están empezando a ganar en una enorme cantidad de sectores productivos. Una pregunta es hasta donde el daño en la micro no termina afectando la gobernabilidad y eventualmente la macro, hasta donde esto es un cambio de régimen o es, otra vez, el péndulo que tenemos desde el entre gobiernos que abren la economía y apelan al crédito y gobiernos que cierran la economía y se terminan quedando sin crédito y sus programas terminan volcando cuando el financiamiento desaparece. Otra pregunta es ¿a qué mundo estamos yendo? La alianza de Milei con Trump que parecía muy osada antes de la elección le terminó funcionando y fue el primer país de la región que se alineó con Trump, ni siquiera con Estados Unidos. Hay muchos frentes abiertos y en el medio la micro está sufriendo. El modelo anterior de brecha cambiaria, tasa de interés negativas y economía cerrada, no era sostenible, hacía que los precios de los bienes de la Argentina fueran absurdamente caros y si las tarifas se tenían que poner en el lugar que correspondía para hacer el ajuste fiscal y cortar el financiamiento monetario, condición necesaria para frenar la dinámica inflacionaria hubiera llevado mucha más gente por debajo de la línea de la pobreza. Hoy hay una corrección de precios relativos en el sentido correcto, los precios de los bienes vienen subiendo bien por debajo de la inflación y los precios de los servicios regulados vienen subiendo bien por encima de la inflación. Ahora, ese esquema genera daños en sectores cuyos precios están subiendo bien por debajo de la inflación con costos que están subiendo por encima de la inflación en una economía donde la productividad sistémica no cambió.