Más allá de los constantes anuncios del gobierno sobre acuerdos de precios, sobre extensión de plazos de pagos, de subas de producción de petróleo y gas, sigue impactando una de las peores sequías de la historia del último siglo. "La sequía es una catástrofe callada que no se visibiliza como un terremoto", decía esta semana la presidenta de Carsfe, Sara Gardiol, al momento de cuestionar la falta de apoyo de los gobiernos nacional y provincial a los productores. Este martes, en la contratapa de Clarín, Cris hace dialogar a dos campesinos sobre el tema. "A pesar de ser una sequía grave veo poca información en la televisión", dice uno. El otro le contesta "una sequía nunca va a tener el rating de un tsunami". Pero, callada, la sequía impacta en la góndola o en el mostrador de la carnicería más allá de la devolución del 10% para el pago con tarjeta de débito.