A 31 meses del inicio del gobierno, pocas cosas resultan tan evidentes para cualquier argentino razonable: las consecuencias económicas, sociales y laborales del programa aplicado desde el 11 de diciembre de 2023 no responden a un error de cálculo macroeconómico, a proyecciones fallidas, a una crisis internacional, a una catástrofe climática ni a la herencia recibida que, fue compleja, está lejos de ser la peor de la historia, como sostiene el presidente para dotar de épica a un ajuste brutal e innecesario, con efectos irreversibles que agravarán la pobreza y la marginalidad en la Argentina.



































