La terapia psicomotriz se encuentra en permanente evolución y propone una comprensión integral del desarrollo humano, articulando cuerpo, emoción y cognición.
Egresadas de la UCSF analizaron la situación del ejercicio profesional en la ciudad, aportando claves para fortalecer su identidad y el reconocimiento de su tarea.

La terapia psicomotriz se encuentra en permanente evolución y propone una comprensión integral del desarrollo humano, articulando cuerpo, emoción y cognición.
En este marco, María Agustina Eguiluz y Jesica Gómez, egresadas del Ciclo de Complementación Curricular de la Licenciatura en Psicomotricidad de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) e integrantes de la Asociación Santafesina de Psicomotricidad (ASAP), dedicaron su Trabajo Integrador Final a investigar sobre la situación de la disciplina en la ciudad de Santa Fe.
La investigación señala que la formación de psicomotricistas en la ciudad comenzó en la década del 90, con un crecimiento sostenido, impulsado por referentes teóricos y por propuestas académicas locales. Sin embargo, las autoras advierten que "aún persisten dificultades vinculadas al reconocimiento del rol profesional, la delimitación de la intervención y la falta de espacios específicos para la práctica", especialmente en el sistema público.
Uno de los hallazgos centrales es que la psicomotricidad se ejerce mayoritariamente en el ámbito privado, lo que limita el acceso de amplios sectores de la población. La mayoría de los profesionales entrevistados trabaja en consultorios particulares y en equipos interdisciplinarios o transdisciplinarios.
Aunque muchos logran definir con claridad su intervención, otros describen este proceso como "una construcción permanente que depende del diálogo con otras disciplinas y del contexto institucional".
La sala de psicomotricidad aparece como un dispositivo clave para delimitar la identidad de la disciplina. No obstante, su presencia es escasa en hospitales y centros de salud públicos, donde las condiciones edilicias y los recursos disponibles no siempre acompañan el desarrollo de la práctica.
El estudio también evidencia una amplia variedad de enfoques teóricos. Algunos profesionales se apoyan en la Práctica Psicomotriz Aucouturier, priorizando el juego libre, la regulación emocional y la aseguración profunda.
Otros adoptan perspectivas eclécticas que integran aportes de la psicología, la neurología, la sociología y la filosofía contemporánea, con especial atención al contexto comunitario.
La actualización profesional y la supervisión son mencionadas como pilares del ejercicio responsable. Si bien los psicomotricistas reconocen su importancia, también señalan dificultades para sostener estos espacios por cuestiones de tiempo o recursos.
En este punto, Eguiluz y Gómez destacan "el rol clave de las casas formadoras en la capacitación inicial, la formación permanente y la divulgación de la psicomotricidad como disciplina fundamental para la prevención, el tratamiento y la educación en salud".
El trabajo concluye que la psicomotricidad en Santa Fe atraviesa un proceso de consolidación, con un gran potencial para aportar al bienestar y al desarrollo humano, aunque aún enfrenta desafíos estructurales. Entre ellos, la escasa presencia en el sistema público, la necesidad de espacios específicos y el fortalecimiento de su identidad profesional.
Para ambas egresadas, el recorrido por la UCSF fue decisivo para sistematizar experiencias y producir conocimiento situado. "Este trayecto formativo jerarquiza la disciplina y fortalece la identidad profesional del psicomotricista", afirman.
La modalidad virtual se presenta como una ventaja para quienes ya ejercen, al permitir compatibilizar la formación continua con la práctica clínica. Finalmente, plantean interrogantes que orientan futuras líneas de investigación y acción: cómo favorecer la integración de la disciplina en el sistema de salud pública, qué modelos de otras regiones podrían adaptarse al contexto local y cuál sería el impacto de incorporar psicomotricistas en equipos de salud desde una perspectiva preventiva y comunitaria.
Bajo esta perspectiva, el perfil profesional del egresado de la UCSF propone a un psicomotricista capaz de evalúa el nivel de desarrollo psicomotor, diagnosticar posibles trastornos y orientar estrategias de prevención y tratamiento tanto en salud como en educación, así planificar y coordinar intervenciones individuales y grupales, y conducir programas de asistencia y atención temprana destinados a favorecer el desarrollo y la autonomía.
Su rol también es fundamental dentro de equipos interdisciplinarios en áreas como neonatología, pediatría, psicopatología, clínica médica e internación, aportando una mirada corporal y vincular indispensable para un abordaje integral de la salud.




