Pero no solo hay que echarle la culpa a la familia. Unas oportuna declaraciones de Bob Nelson, presidente de la hoy extinta Sociedad Criogénica de California también contribuyeron lo suyo a atizar el fuego. El hombre aseguró a Los Angeles Times que Disney quería que lo congelaran: “De hecho”, señalaba, “mucha gente cree que fue congelado y que sus restos reposan en el sótano de su casa. La realidad es que perdió la oportunidad por poco. Nunca lo especificó por escrito, así que su familia optó por la incineración. (…) Dos semanas después de su muerte, congelamos al primer ser humano”. La típica forma de negarlo, pero no del todo, al tiempo que promocionas una técnica revolucionaria de tu invención. La gente, claro, entendió lo que quería entender.