"Quienes sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a quienes sueñan solo de noche".
Una nueva edición de sus cuentos, prologada por Mariana Enríquez, revive la potencia de una obra que moldeó el policial, el terror psicológico y gran parte de las series actuales. ¿Cuáles son las claves de este escritor inoxidable?

"Quienes sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a quienes sueñan solo de noche".
La editorial Páginas de Espuma lanzó una nueva edición de los "Cuentos completos" de Edgar Allan Poe en una edición íntegra y comentada que reúne la totalidad de la narrativa breve del escritor norteamericano.
La edición está coordinada por Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, cuenta con una nueva traducción al español de Rafael Accorinti Gorillo e incluye prólogos de las escritoras Mariana Enriquez y Patricia Esteban Erlés.
La publicación se presenta como una nueva edición integral que dialoga con la histórica traducción que Julio Cortázar realizó en 1956, considerada la "versión canónica" en el mundo hispanohablante.
¿Por qué una nueva traducción de Poe? La decisión se basa en que el español de hoy no es el de 1956, y los patrones de lectura demandan una prosa más directa y accesible, sin sacrificar el tono que define el estilo del literato.
Rafael Accorinti Gorillo, traductor argentino-español, asumió la tarea con el objetivo declarado de "tender nuevos puentes desde tierras latinoamericanas y peninsulares hasta el rincón más siniestro de Baltimore".
Pero el interrogante va más allá. ¿Cuáles son las claves que hacen que Poe continúe horrorizando a los lectores en pleno siglo XXI, cuando estamos lejísimos del Estados Unidos de la primera mitad del siglo XIX en el que forjó su obra?.
Una primera respuesta puede estar en que la narrativa de Edgar Allan Poe se organiza alrededor de un conjunto de núcleos temáticos, casi obsesiones, que se repiten y varían a lo largo de sus cuentos.
En relatos como "Berenice", "Morella" y "Ligeia", los personajes no pueden aceptar la muerte de quienes amaron, de modo que los cuerpos regresan o se transforman. La frontera entre vida y muerte es inestable, y el duelo se convierte en obsesión.
"El pozo y el péndulo", "El barril de amontillado" y "El entierro prematuro" trabajan sobre el miedo al encierro físico. Lugares como paredones, habitaciones selladas, mazmorras y hasta ataúdes son una especie de exteriorización del estado mental de los personajes.
Abordan, además, ese terror tan ancestral que es el de ser enterrado vivo. Un tema que está presente todo el tiempo en el cine y la literatura, basta revisar aquella escena de "Kill Bill" en la que Uma Thurman es enterrada viva y logra escapar.
"William Wilson" es uno de los relatos fundamentales del tema del doble en la literatura moderna, un hombre perseguido por una versión de sí mismo que podría ser su conciencia moral. Robert Louis Stevenson retomó esta temática en "El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde".
Hay una característica notable: los narradores en primera persona, al principio, parecen lúcidos. Pero con el correr del relato, se observa que razonan con una lógica distorsionada.
En el relato "Eleonora", el personaje que cuenta lo dice sin rodeos: "me han llamado loco; pero aún no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la inteligencia más elevada".
"El corazón delator" (tan incorporado al imaginario colectivo que fue hasta parodiado por Los Simpson) y "El gato negro" son ejemplos. En ambos casos hay personajes que explican sus crímenes sin darse cuenta que su relato los condena.
Edgar Allan Poe tuvo muchísima proyección en la historia del cine. El expresionismo alemán de los años 20 tomó de sus cuentos la idea de que el espacio visual debe reflejar el estado mental de los personajes.
Películas como "El gabinete del doctor Caligari" se valen de arquitecturas distorsionadas y sombras oblicuas para dar idea de una atmósfera de paranoia e inestabilidad psíquica que recupera una sensibilidad visual y psicológica cercana a Poe.
Roger Corman realizó entre 1960 y 1964 una serie de adaptaciones protagonizadas por Vincent Price: "La caída de la casa Usher", "El pozo y el péndulo" y "El cuervo" entre otras.
Estas exquisitas películas (muchas de ellas coquetean con la clase B, a pesar de tener presupuestos más amplios) resueltas con economía de recursos, sirvieron para popularizar a Poe entre las nuevas generaciones de espectadores.
Alfred Hitchcock, por ejemplo, nunca adaptó a Poe, pero su obra comparte con él los mismos mecanismos: la culpa previa al crimen, el desdoblamiento de identidades, la paranoia como modo de percibir el mundo y el encierro psíquico.
Veamos un ejemplo: en "Rebeca", el recuerdo de una mujer muerta un año atrás atormenta a la pareja protagonista. Algo que en Poe también se repite muchas veces.
La narrativa de terror psicológico de las plataformas digitales retoma, muchas veces sin citarlo de manera evidente, los procedimientos narrativos de Poe.
"The Haunting of Hill House", de Netflix, creada por Mike Flanagan sobre la novela de Shirley Jackson, se organiza sobre el duelo no resuelto, la culpa familiar y la percepción que traiciona a quienes la sufren. Todos temas emanados de Poe.
"Midnight Mass", también de Netflix, trabaja con la obsesión religiosa, el cuerpo que no muere y la culpa colectiva. Los mecanismos narrativos son claramente "poeanos": el espacio aislado, la verdad que se muestra en capas y la mente que no puede escapar de sí misma.
La más explícita es "La caída de la Casa Usher", otra producción original de Netflix cuya estructura remite a los cuentos de Poe. Y traslada a una familia disfuncional del siglo XXI traumas parecidos a los del clásico en el cual una tétrica mansión es la proyección de la mente enfermiza de un aristócrata en decadencia.
"Hay ciertos temas cuyo interés resulta absorbente, pero que son demasiado horribles para los fines de la ficción legítima". Esta frase pertenece a un relato de Poe y explica, tal vez, porque su obra se sigue editando e inspirando. Recuerdan como un mortal pudo, a través de la literatura, sondear los abismos más oscuros del alma.