El poeta Mario Daniel prácticamente vive del oficio de leer y escribir. Un lujo caro para estos tiempos de productividad constante. Él dice que las literaturas, “crean la patria de los libros diría Arnaldo Calveyra, y, en ese sentido, al entrar en contacto directo con lenguas, y vivir en otras lenguas, hace que uno mire nuevamente su lengua umbilical, sea por comparación o para poder enseñarla”. Luego añade: “Me agrada pensar que yo ando con una mochila, como el caracol que lleva su casa a cuesta, pero sé que llevo una mochila con piedras preciosas, que atesoro y pongo en juego en mis manos como en la payanga, pero mezclándolas con la realidad, para imaginar otra realidad posible, y flechas que saco y disparo desde el presente hacia el futuro”.




































