Tal como quedó demostrado en la presentación del Tiny Desk del argentino, que cuenta con más de 15 millones de vistas en YouTube, el encuentro fue mucho más que música, pues el famoso escritorio se transformó en un altar íntimo: el banderín de Deportivo Morón, el mate y el termo, el ejemplar de Martín Fierro, el pañuelo de las Abuelas de Plaza de Mayo, una muñeca con la inscripción “Nunca Más”, la bandera argentina, una revista de Mercedes Sosa, una chapa de las Islas Malvinas, un vinilo de Horacio Guarany y el poncho que Soledad Pastorutti le regaló en el Festival de Cosquín. Cada objeto aportado al escenario contó una historia, cada detalle habló de pertenencia. Fue la forma que encontró para mostrarle al mundo de dónde viene y qué lo sostiene.