La actriz Anya Taylor-Joy, nacida hace 24 años en Miami, hija de padre argentino de ascendencia escocesa y de madre anglohispana, ganó ayer a la noche el Globo de Oro como mejor actriz protagónica en la categoría miniseries por su labor en el éxito de Netflix, Gambito de dama. La noticia, que no reviste mayor trascendencia que la del resto de las categorías premiadas, tuvo sin embargo una inesperada derivación. Es que durante su cobertura de la gala de la 78° entrega de los galardones que distribuye la asociación de la prensa extranjera de Hollywood, la popular revista del espectáculo Variety definió a la blonda actriz como “mujer de color”. La extraña confusión no tiene nada que ver con el tono de la piel de Taylor-Joy, quien es notoriamente blanca, sino con el absurdo sistema de segmentación racial con el que la mayoría blanca que domina la sociedad estadounidense suele percibir a los demás.

































