El domingo 5 de marzo de 1967, El Litoral publicó una entrevista al escritor y periodista Mauricio Rosenthal, en el marco de su visita a Santa Fe como delegado de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Publicada por El Litoral el 5 de marzo de 1967, la conversación con el intelectual nacido en Moisés Ville, recupera su defensa de Sarmiento como "reserva ideológico-cultural" y eje del futuro educativo y humanista argentino.

El domingo 5 de marzo de 1967, El Litoral publicó una entrevista al escritor y periodista Mauricio Rosenthal, en el marco de su visita a Santa Fe como delegado de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
La nota, centrada en su gira de conferencias por el interior del país, abordó temas vinculados con la educación, el humanismo, la cultura argentina y el pensamiento del prócer Domingo Faustino Sarmiento.
El registro del diálogo permite reconstruir las posiciones ideológicas y culturales de Rosenthal en un contexto nacional que estaba atravesado por debates sobre el desarrollo, la identidad y el rol de la educación en la vida pública.
Cabe una breve referencia histórica. Hacia 1967, la Argentina se encontraba bajo el gobierno de facto encabezado por Juan Carlos Onganía, un período signado por la intervención de universidades, la restricción de la actividad política y un fuerte reordenamiento institucional.
El debate sobre el desarrollo económico, la modernización cultural y el sentido de la educación pública adquiría entonces una dimensión estratégica, especialmente tras episodios como la "Noche de los Bastones Largos" en 1966.
En ese escenario las definiciones de Rosenthal sobre humanismo, libertad de expresión y formación cívica se inscribían en una discusión más amplia acerca del rumbo intelectual y social del país.
Durante la entrevista, Rosenthal sostuvo que el futuro ideológico-cultural del país debía apoyarse en la tradición sarmientina.
En ese sentido, afirmó que "la gran reserva de un futuro más o menos inmediato en el orden ideológico-cultural, está en Sarmiento y en los hombres que como el autor de 'Facundo', dieron realidad social a nuestro país en términos de trabajo, progreso y justicia".
La mención a "Facundo" se vincula con su actividad académica. Rosenthal se desempeñaba como secretario del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia y acababa de publicar el libro "Sarmiento y el teatro", editado por Kraft.
En la nota también recordó episodios vinculados con conferencias sobre el prócer que, según indicó, intentaron ser interrumpidas por "desequilibrados", sin que ello alterara un ápice su postura, que era muy clara.
La entrevista destacó especialmente su rol como representante de la Universidad Hebrea de Jerusalén, institución a la que definió como "un gran centro de estudio, que constituye un valioso aporte para la civilización occidental, ya que su función es exaltar los derechos del hombre y la libertad de expresión".
Rosenthal explicó que su gira tenía como objetivo difundir la actividad académica de la casa de estudios y fortalecer vínculos culturales.
En ese marco, recordó un hecho histórico poco difundido. Antes de su fundación formal en 1925, el primer presidente designado de la universidad fue el escritor argentino Leopoldo Lugones.
El escritor había sido proclamado en Buenos Aires por aclamación a instancias de Albert Einstein, durante la visita del científico al país para exponer la teoría de la relatividad.
Nacido en Moisés Ville, Rosenthal desarrolló una intensa actividad en el ámbito periodístico y cultural. Fue colaborador de La Prensa, La Nación y La Razón, además de desempeñarse como director artístico de Radio El Mundo y responsable de programas televisivos.
Entre sus obras se encuentran Pampa nevada, Relatos de la Patagonia y las novelas premiadas Las cenizas de Dios y Cercanos a la tierra. Su producción combinó narrativa, ensayo y reflexión histórica.
Consultado sobre el progreso social argentino, Rosenthal subrayó que "hay que educar al soberano, fórmula que se debe traducir en un programa que contempla la convivencia de todos los estratos sociales".
Asimismo, expresó su convicción de que la cultura ya había sentado las bases para que el humanismo rigiera la convivencia y garantizara la libertad.
La entrevista publicada por El Litoral el 5 de marzo de 1967 refleja las discusiones culturales de la época, un momento de intensas convulsiones que luego eclosionaron en el golpe de estado de marzo de 1976.




