"Aquel departamento de la calle Uruguay era una extensión de la propia China, era su reflejo: sencillo, pero poblado de cosas lindas, donde cada objeto tenía una historia que contar, desde los libros hasta las mesitas plegables que movía de un sitio a otro, con ese estilo ecléctico total y simple a la vez, que tan bien la definía. Era hippie y era paqueta, en una sintonía única, indiferente al valor de las cosas materiales de las que elegía rodearse. Así vivía, entre los regalos de sus fans y las obras de arte del gran creador que fue su padre, al que tanto admiró siempre", remarcó Susana.