"Siempre guardo algún terrón de azúcar en la boca para repartirlo en días de diluvio". En un tiempo de velocidad y búsqueda de certezas, Susana Szwarc escribe desde otro lugar. Hay en sus textos restos de pan y letras que se deshacen. Desde esa materia construye "El libro (no) de los Salmos".

































