-Eso fue algo que nos acompañó durante casi toda nuestra carrera. El primero fue “Bailar pegados” de Sergio Dalma por un pedido de mi vieja. Ensayábamos en su casa, nos pidió que tratemos de convertir esa canción en cumbia y no tuvimos mucha opción: si no la hacíamos teníamos que ir a ensayar a la calle. Estaba en todo su derecho (risas). Eso fue al principio. Después Santiago, mi hermano más chico, el director de percusión de Los Totora, se convirtió en el encargado de elegir las canciones que tratamos de interpretar poniendo nuestro estilo. Que hasta incluso tienen más trabajos que los temas nuestros, porque no es solamente agarrar una canción y ponerle el ritmo que queremos. Hacemos un trabajo de producción muy complicado, incluso mayor que en las canciones propias, que salen con otro tipo de naturaleza. “Suave” de Luis Miguel tiene un trabajo bastante completo, “Un montón de estrellas” también. Todas las canciones que hacemos de otros artistas es porque, en algún momento de nuestras vidas, nos marcaron. Tratamos de cuidarlas y ponerles cosas para que valga la pena la reinterpretación. Siempre vamos más con lo clásico que con lo moderno, pero no tenemos un patrón determinado. Hemos hecho tanto una canción de Roxette del año ‘90 como una de Maluma de 2018.