Medir el ritmo de expansión del universo era uno de los principales objetivos del telescopio espacial Hubble cuando se lanzó en 1990. En los últimos 30 años, el observatorio espacial ha ayudado a los científicos a descubrir y perfeccionar esa tasa de aceleración, así como a descubrir una misteriosa arruga que solo una nueva física podría resolver.

































