Aunque Marte sea nuestro vecino cósmico, viajar hasta allí –a unos 225 millones de kilómetros de la Tierra, de media– dista mucho de ser un paseo breve. Con la tecnología de propulsión actual, una nave espacial tardaría entre cinco y once meses en alcanzar el planeta rojo. Y eso solo en el viaje de ida.


































