Un estudio basado en polvo lunar traído por las misiones Apolo permitió reconstruir la composición de la atmósfera terrestre de hace 3.500 millones de años. Los hallazgos revelaron que contenía unas 100 veces más dióxido de carbono que la actual y un alto nivel de azufre, una combinación clave para comprender cómo el planeta logró mantener agua líquida y propiciar la aparición de la vida.




































