En cada show, Carlitos Balá, quien falleció el jueves por la noche, con ayuda de una secretaria le pedía a todos los chicos presentes que dejaran su chupete en una canasta para despedirse de él. Luego, depositaba uno por uno los objetos recolectados en un gran cilindro transparente en el escenario que tenía unos dos metros de altura, incluso para poner los chupetes ahí él tenía que subirse a una escalerita.




































