El Estado ordenó el traslado del Sable Corvo de San Martín al cuartel de los Granaderos
l Gobierno nacional oficializó el traslado del histórico Sable Corvo del Libertador José de San Martín al cuartel del Regimiento de Granaderos a Caballo, con el objetivo de reforzar su custodia, preservación y resguardo como símbolo del patrimonio histórico nacional.
El Estado ordenó el traslado del Sable Corvo de San Martín al cuartel de los Granaderos
El Sable Corvo del Libertador General Don José de San Martín volverá a un espacio cargado de sentido histórico. A través del Decreto 81/2026, el Estado nacional dispuso su traslado definitivo a la sede principal y cuartel del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, ubicado en el barrio porteño de Palermo.
La medida fue publicada en el Boletín Oficial y establece que la histórica pieza quedará bajo la guarda y custodia permanente de la unidad militar creada por el propio Libertador, con responsabilidad directa sobre su preservación, seguridad e integridad patrimonial.
El decreto reconoce al Sable Corvo como uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia argentina, y lo define como una expresión material del proceso emancipador y del ideal de libertad que dio origen a la República.
La normativa recuerda que el arma fue donada al Estado nacional en 1897, con el objetivo de garantizar su conservación como parte del acervo público y como testimonio de los valores fundacionales de la Nación.
El texto oficial también reconstruye su recorrido institucional. Durante décadas, el Sable Corvo estuvo bajo custodia del Museo Histórico Nacional, hasta que fue objeto de dos hechos ilícitos en los años 1963 y 1965, situaciones que encendieron las alertas sobre la necesidad de reforzar su seguridad.
Como consecuencia de esos episodios, en 1967 se dispuso su guarda definitiva en el Regimiento de Granaderos a Caballo, en una decisión que buscó proteger el símbolo y vincularlo nuevamente con la unidad militar creada por San Martín.
Un símbolo que vuelve a su raíz histórica
En 2015, mediante un nuevo decreto, se estableció su traslado al Museo Histórico Nacional para su exhibición permanente, aunque manteniendo la custodia formal del Regimiento de Granaderos. Esa decisión es ahora derogada por la nueva normativa.
El actual decreto fundamenta el traslado en la necesidad de restituir al Sable Corvo su “contexto histórico propio”, señalando que su permanencia en el cuartel de Palermo representa una solución coherente con el legado del Libertador.
El texto remarca que el Regimiento de Granaderos a Caballo ha sido, desde su creación, custodio de los símbolos más relevantes de la historia argentina y del Jefe Supremo de la Nación, como expresión de continuidad institucional entre los orígenes de la República y el presente del Estado.
Además, se destaca que el conjunto edilicio del cuartel de Palermo fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, por su vínculo directo con la figura de San Martín y su valor simbólico dentro de la tradición republicana.
La decisión oficial también subraya que la guarda del Sable Corvo en ese ámbito garantiza condiciones adecuadas de preservación, seguridad y jerarquía institucional, acordes a su valor histórico y simbólico.
Patrimonio, memoria y soberanía
El traslado se inscribe en una política de Estado orientada a honrar la historia nacional y a asegurar una administración responsable del patrimonio público, según lo expresa el decreto presidencial.
La norma remarca que los símbolos fundacionales de la Argentina constituyen pilares de la identidad nacional y representan los valores de soberanía, independencia y libertad que estructuran el orden republicano.
Desde el Poder Ejecutivo se sostiene que la medida busca reafirmar esos principios a través del resguardo institucional de uno de los objetos más emblemáticos de la historia argentina.
De este modo, el Sable Corvo de San Martín deja el ámbito museístico y retorna a una sede cargada de sentido histórico, simbólico y político, donde será preservado como patrimonio de la Nación.
El traslado no solo tiene una dimensión logística, sino también una fuerte carga simbólica: el regreso del arma del Libertador al regimiento que él mismo creó, como expresión material de continuidad histórica y memoria colectiva.
La decisión oficial reconfigura el modo en que el Estado administra sus símbolos fundacionales y redefine el espacio institucional donde se resguarda uno de los objetos más representativos del proceso emancipador argentino.
Así, el Sable Corvo vuelve a ocupar un lugar central en la narrativa histórica nacional, no solo como pieza patrimonial, sino como emblema vivo de la identidad argentina.