Tras la ronda de actividades que realizó Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en China, la semana pasada, este martes llega el turno de Vladimir Putin, mandatario de Rusia.
El presidente de Rusia es el que sigue en la agenda del gigante asiático. Las conclusiones del viaje estadounidense y las decisiones militares.

Tras la ronda de actividades que realizó Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en China, la semana pasada, este martes llega el turno de Vladimir Putin, mandatario de Rusia.
Putin será recibido por Xi Jinping entre el 19 y 20 de mayo en el marco del 25.º aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, fundamental para las relaciones, según ambos países.
Con sede en Beijing, los dos líderes tendrán una bilateral que coincide particularmente con el mismo mes de visita estadounidense, la cual no sólo fue oficial, sino que también contó con presencia de gigantes privados como Jensen Huang de NVIDIA o el excéntrico Elon Musk.
El encuentro sigue tocando la arista económica directa de los presentes. Ante el cierre parcial del estrecho de Ormuz, vía por la que sale el 20% del total de combustible utilizado por China, en los últimos meses crecieron del 20% al 40% las importaciones desde Rusia.
Está en marcha la construcción de un segundo gasoducto “Fuerza de Siberia”, que en esta ocasión, en lugar de bordear Mongolia, lo atravesaría para alcanzar un suministro de 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, declaró que la cooperación entre ambos países en distintas esferas "se expande continuamente".
Añadió que, en los últimos años y bajo la dirección estratégica de los presidentes Xi y Putin, la asociación estratégica integral de coordinación "para una nueva era" se ha desarrollado de manera "sólida, constante y profunda". "Tenemos grandes expectativas respecto a esta visita", apuntó en simultáneo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Las manifestaciones hacen alusión principalmente al campo nuclear, donde empresas rusas ya construyeron cuatro unidades de energía en suelo chino en los últimos 10 años y hay otras cuatro en marcha.
Para Putin, en base a sus declaraciones previas al viaje, el ala militar está enteramente relacionada: "Después de todo, casi han desaparecido los tratados que regulan la esfera de la seguridad, el desarme y el control de las armas nucleares. Y la cooperación entre Estados como China y Rusia es, sin duda, un factor de contención y estabilidad"
La comunicación oficial desde Moscú asegura que la cumbre Putin - Xi no se encuentra relacionada con la de Trump, sea con un tinte positivo o uno negativo. Sin embargo, el contexto en el que se dan brinda indicios de cierta cercanía.
Una de las conclusiones más fuertes del hombre de la Casa Blanca tras pisar el gigante asiático va en favor de su reclamo vigente desde 1949: Taiwán.
"No pretendo que nadie se declare independiente", dijo Trump en una entrevista con la cadena Fox News el pasado viernes, complementando su anterior declaración en la que afirmó que "no se comprometió en ningún sentido" respecto a la situación de la isla.
"Ya sabes, se supone que tenemos que recorrer 9.500 millas (15.289 km) para librar una guerra. No es eso lo que busco. Quiero que se calmen. Quiero que China se calme", sumó más tarde, continuando también la postura de Xi de no caer en la “trampa de Tucídides”, la cual hace referencia al riesgo de guerra que genera el miedo a perder la hegemonía.
La búsqueda de paz casi inmediata como respuesta hacia adentro y una eventual cesión regional del poder van de la mano con la reestructuración del “América para los americanos”, bautizado ahora por el estadounidense como “doctrina Donroe”.
¿Por qué se trae a colación? Porque todo coincide con una lenta y estratégica salida de EE.UU. de Europa y un posible nuevo embiste desde Rusia hacia el viejo continente.
En las últimas semanas, Washington está implementando un repliegue y una reorientación de sus prioridades, lo que ha impactado directamente su despliegue en suelo europeo. El Pentágono ordenó una reducción drástica de su personal militar en Alemania, retirando a más de 5,000 soldados. Esto representa aproximadamente el 15% de los efectivos estadounidenses apostados en dicho país.
A su vez, en Polonia se suspendió de forma indefinida el envío planificado de la Segunda Brigada Blindada de Combate, congelando el refuerzo de 4,000 militares que originalmente iban a robustecer el flanco este europeo.
Mientras la gestión Trump cataloga ahora a Rusia como una amenaza "manejable" para la seguridad convencional europea, siguiendo la presión hacia la OTAN de un equilibrio presupuestario, Putin realiza avances hacia el oeste.
Rusia ha coordinado el inicio de maniobras militares en territorio bielorruso centradas de manera exclusiva en la preparación logística, transporte y operatividad de armas nucleares tácticas rusas ya desplegadas en esa región.
También, desde los servicios de inteligencia europeos se ha registrado una aceleración en las operaciones rusas de sabotaje que se ejecutan deliberadamente por debajo del umbral del Artículo 5 de la OTAN en regiones del Mar Báltico. Justamente los países de esta región; Estonia, Lituania y Letonia; han sufrido un crecimiento en los incidentes de drones rusos y ucranianos.
Retomando lo que será la cumbre Putin - Xi, desde la asesoría presidencial rusa se anunció la firma de un total de 40 entendimientos, donde se incluye una declaración conjunta sobre la formación de un “mundo multipolar” y de relaciones internacionales de nuevo tipo. No se especifica si la contraposición a la bipolaridad amplía las fuerzas hegemónicas sólo a tres.




