Emiratos Árabes Unidos (EAU) es uno de los tantos estados árabes del Golfo Pérsico afectados indirectamente por la guerra entre Irán e Israel, principalmente por la presencia militar de Estados Unidos en sus territorios.
Tomás González compartió en CyD Litoral el panorama de Emiratos Árabes Unidos durante el conflicto entre Irán e Israel.

Emiratos Árabes Unidos (EAU) es uno de los tantos estados árabes del Golfo Pérsico afectados indirectamente por la guerra entre Irán e Israel, principalmente por la presencia militar de Estados Unidos en sus territorios.
Una de las metodologías de respuesta desde Teherán ha girado en torno los ataques a bases militares o reservas de combustible en EAU o países como Kuwait, Bahrein o Qatar.
En el caso puntual de la ciudad de Dubai, uno de los incidentes registrados esta semana se dio en uno de los depósitos de su Aeropuerto Internacional en el distrito de Al Garhoud. Allí trabaja el santafesino Tomás González, quien habló con CyD Litoral.
La situación de EAU y otros países del Golfo no resulta tan trágica como el caso de el Líbano como conflicto derivado ante la presencia del grupo terrorista Hezbollah, pero si se ha convertido en uno de los factores que puede mover la aguja de la pulseada ante su influencia comercial. La presión sobre el estrecho de Ormuz que pone en vilo al mundo y sube el valor del crudo internacional, también los tiene como proveedores afectados.
“Dubai esto de estar prácticamente en el medio del conflicto”, relató Tomás González a El Litoral, pero aclaró: “Veníamos de un fin de semana bastante tranquilo en el que la gente pudo hacer vida normal y no habíamos recibido alertas durante el fin de semana”
Sobre el reciente ataque al aeropuerto, detalló: “El lunes por la madrugada nos enteramos que hubo un una explosión en uno de los tanques de combustible que estaba acá almacenado en el aeropuerto”.
“Por suerte no hubo heridos, pero el aeropuerto estuvo evacuado por unas cuantas horas. Hubo un cordón policial muy fuerte en las afueras que que nadie podía entrar ni nadie podía salir”, relató el joven sobre su experiencia dentro del edificio.
A casi tres semanas del 28 de febrero, cuando se recrudeció la tensión en la región llegando al estado de guerra, Tomás comenta que hay cierto acostumbramiento al panorama actual: “Durante el día por ahí nos pueden llegar alguna que otra alerta de posibles ataques y es un rato que estamos evacuando y después seguimos con normalidad”.
“Tratamos de que los vuelos tengan un flujo constante, de que la gente pueda viajar tranquila, sin preocupaciones y tratar de seguir normal. Esto lo único que te repercute es en que no hay turistas, no vengan turistas, la gente no quiera apostar o no quiera venir porque esté asustada”, comentó González
“Para uno que siempre que lo vive de lejos, que dice ‘Ah, nosotros estamos en Argentina, no pasa nada, nunca nos metemos en esos conflictos’, estoy demasiado tranquilo. Demasiado seguro nos hacen sentir también”, reflexionó el santafesino.
La vida cotidiana no se ve demasiado afectada: “Yo por ahí estoy en la playa. Uno trata de no hacerse mucho la cabeza, de poder seguir adelante. De hecho, acá nos insisten mucho con eso de que estamos bien, estamos seguros”.
A pesar de dicha sensación, desde Irán se emitió este miércoles un "alerta urgente" para una serie de puntos estratégicos de la región, entre los que se incluye el campo de gas Al Hosn en Emiratos Árabes Unidos.
La postura de los Emiratos Árabes Unidos frente a la escalada del conflicto entre Irán e Israel ha estado marcada por un pragmatismo extremo. En medio de una situación regional altamente volátil y trágica, EAU ha buscado caminar sobre una línea muy fina: proteger sus intereses económicos y territoriales sin verse arrastrado a una guerra abierta.
Oficialmente, el Ministerio de Asuntos Exteriores de EAU ha mantenido una retórica de cautela emitiendo múltiples declaraciones que condenan enérgicamente la escalada militar en la región, incluyendo los ataques directos entre ambas naciones.
Los funcionarios emiratíes insisten constantemente en que las disputas deben resolverse a través del diálogo y no de la confrontación, instando al Consejo de Seguridad de la ONU a intervenir para lograr un alto el fuego.
En lo que respecta al plano estrictamente militar, el Ministerio de Defensa emiratí ha tenido que activar sus sistemas de defensa antiaérea para interceptar misiles y drones iraníes que han amenazado o atravesado su espacio aéreo durante los ataques dirigidos a bases estadounidenses o a territorio israelí.
A pesar de sufrir las repercusiones físicas del conflicto, como la caída de restos de interceptores en su territorio o amenazas al tráfico marítimo en el Golfo, EAU ha evitado responder de manera ofensiva contra Irán. Su objetivo principal es absorber el impacto y no dar motivos para represalias directas, sea por incapacidad de confrontación o ante una evaluación profunda de daños económicos.




