Las intensas inundaciones que afectaron las aldeas remotas del suroeste de Alaska el pasado fin de semana provocaron daños tan severos que muchas de las más de 2.000 personas desplazadas no podrán regresar a sus hogares durante al menos 18 meses, según informó el gobernador Mike Dunleavy en una solicitud a la Casa Blanca para declarar un desastre mayor.




































