En los últimos años, la Justicia abrió contra Lula, quien gobernó entre 2003 y 2010, un total de nueve procesos, en todos los casos por supuestas prácticas de corrupción y algunas vinculadas a la operación Lava Jato, que destapó una vasta trama de ilícitos con tentáculos en otros países, tanto de América Latina como de África. En uno de esos juicios fue condenado a ocho años y diez meses de prisión y llegó a pasar 580 días encarcelado, pero luego fue liberado por una decisión de la Corte Suprema, pues aún no ha agotado por completo sus posibilidades de apelación.