Arabia Saudita confirmó este sábado que su capital, Riad, fue alcanzada por un ataque lanzado desde Irán en el marco de la escalada bélica que se desató tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El gobierno saudí confirmó que su capital fue alcanzada por misiles en medio de la escalada tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Riad afirmó que tomará “todas las medidas necesarias” para defender su territorio.

Arabia Saudita confirmó este sábado que su capital, Riad, fue alcanzada por un ataque lanzado desde Irán en el marco de la escalada bélica que se desató tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El gobierno saudí advirtió que se reserva el derecho a responder y aseguró que adoptará “todas las medidas necesarias” para defender su territorio.
“Ante esta agresión injustificada, el Reino afirma que tomará todas las medidas necesarias para defender su seguridad y proteger su territorio”, señaló el Ministerio de Asuntos Exteriores saudí en un comunicado oficial, luego de que se registraran explosiones en distintos puntos del país.
La crisis se profundizó luego de que Washington y Tel Aviv lanzaran un ataque “de gran envergadura” contra instalaciones iraníes, con explosiones reportadas en Teherán y otras ciudades estratégicas. La ofensiva se produjo tras semanas de advertencias sobre una posible intervención militar.
En represalia, el régimen iraní —a través de la Guardia Revolucionaria— confirmó el lanzamiento de misiles y drones hacia objetivos vinculados a intereses estadounidenses e israelíes en la región.
Las detonaciones no se limitaron a territorio israelí: corresponsales informaron impactos y explosiones en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita y Bahréin, donde un misil alcanzó una base estadounidense.
Ante este escenario, las Fuerzas de Defensa de Israel activaron alarmas en todo el país y ordenaron a la población permanecer cerca de refugios antiaéreos. El Ejército israelí calificó la medida como una “alerta proactiva” ante la posibilidad de nuevos lanzamientos.
La escalada bélica tuvo efectos inmediatos en el transporte aéreo. Varias compañías internacionales suspendieron sus vuelos hacia Oriente Medio y se dispuso el cierre del espacio aéreo en distintos países de la región. Entre las aerolíneas que cancelaron operaciones se encuentran Air France, Lufthansa, Turkish Airlines, SWISS y Air India.
En Teherán, la agencia semioficial Fars reportó al menos tres explosiones en distintos sectores de la capital. La agencia oficial IRNA, por su parte, informó que densas columnas de humo cubrieron el centro de la ciudad tras las detonaciones.
Desde Washington, el presidente Donald Trump tomó la decisión de avanzar con el ataque antes de viajar a Texas, en una medida que, según trascendió, busca debilitar al régimen encabezado por el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei.
En paralelo, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó a una reunión de emergencia ante la gravedad del conflicto y el riesgo de una guerra de alcance regional.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó en una entrevista que Khamenei permanece con vida tras los bombardeos, aunque sus declaraciones dejaron interrogantes sobre su paradero exacto.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, respaldó públicamente la ofensiva estadounidense e israelí y afirmó que los ataques podrían abrir una oportunidad para que el pueblo iraní “se deshaga del régimen terrorista”.
La confirmación del impacto en Riad introduce un factor de máxima sensibilidad geopolítica. Arabia Saudita es uno de los principales actores estratégicos del Golfo y aliado clave de Washington.
Un involucramiento directo podría ampliar el conflicto y transformar la crisis en una confrontación regional abierta.




