Cuando uno piensa en una agrupación terrorista, tiende a imaginar a un grupo de extremistas que tienen elementos rudimentarios y escaso presupuesto para cometer sus objetivos. En parte, es algo de la realidad de Hamas, que utiliza armas ligeras muy antiguas y con nulo cuidado de mantenimiento. Pero su llegada al gobierno de Gaza les permitió un ingreso económico para permitir proyectarse en capacidades y técnicas que antes no eran posibles.




































