Una adolescente chilena salvó su vida de milagro tras recibir una descarga eléctrica en plena calle inundada de Río de Janeiro, en medio de una tormenta intensa que anegó veredas y calzadas en el barrio de Copacabana.
Una adolescente chilena de 15 años sufrió una descarga eléctrica en una calle inundada de Copacabana, Río de Janeiro, durante una fuerte tormenta. Un hombre que intentó asistirla también resultó herido y ambos fueron trasladados a un centro de atención de emergencias.

Una adolescente chilena salvó su vida de milagro tras recibir una descarga eléctrica en plena calle inundada de Río de Janeiro, en medio de una tormenta intensa que anegó veredas y calzadas en el barrio de Copacabana.
El episodio ocurrió en la intersección de la calle Santa Clara y la avenida Nossa Senhora, una zona muy transitada, cerca de un poste de luz rodeado de cajas de empalme, donde la joven quedó inmovilizada sobre el asfalto mientras recibía la descarga.
Un hombre que estaba del otro lado de la calle creyó que la adolescente se estaba ahogando y corrió a ayudarla, pero al tomar contacto también recibió una descarga eléctrica y quedó atrapado durante varios segundos, sin poder moverse.
Ambos permanecieron tendidos en el suelo hasta que otras personas intervinieron y lograron separarlos, en una escena marcada por gritos, corridas y el agua subiendo rápido por la calle.
El Departamento de Bomberos informó que las dos víctimas sufrieron lesiones moderadas y fueron trasladadas a la Unidad de Atención de Emergencias (UPA) de Copacabana; según la Guardia Municipal, se recuperan satisfactoriamente.
El instructor que se convirtió en héroe
En medio del caos, un instructor de educación física llamado Edgar, dueño de un gimnasio cercano, atendió los pedidos de auxilio y se acercó cuando vio a la adolescente “pegada al suelo”, según relató en declaraciones difundidas por medios brasileños.
De acuerdo con su testimonio, la joven estaba inconsciente cuando lograron liberarla y comenzó a reanimarla: le practicó RCP durante unos diez minutos, hasta que llegó el personal de bomberos y la adolescente ya había recuperado la conciencia, aunque seguía en estado de tensión.
El hombre que intentó ayudarla primero fue identificado como Felipe Dias de Castro Souza, de 33 años, quien dijo que creyó que se trataba de un ahogo y recién después comprendió que era una descarga eléctrica cuando quedó “parado” sin poder moverse al tocarla.
Tras recibir el alta, Felipe recordó que estuvo con la pierna trabada, que se sintió débil y que el auxilio del instructor fue clave para que la situación no terminara en una tragedia: “No sé cómo no morí. Ella tampoco”, afirmó.
Mientras las autoridades seguían evaluando el origen del riesgo eléctrico en la zona afectada por la inundación, el episodio reavivó las advertencias sobre la peligrosidad de los cables, postes y empalmes expuestos cuando el agua cubre la vía pública durante tormentas fuertes.




