El entonces primer ministro británico, el conservador David Cameron, tuvo que pedir perdón a las familias y subrayar que todos los fallecidos y heridos en el Domingo Sangriento no eran miembros del IRA, sino civiles inocentes "Cameron se disculpó y dijo que todos somos iguales ante la ley, pero me pregunto entonces por qué no hay aún militares procesados y condenados por el Domingo Sangriento?, plantea Gerry Duddy, quien denuncia los planes del actual "premier", Boris Johnson, para "ocultar la verdad no solo sobre esta atrocidad, sino de otras cometidas" la región.