En una demostración de fuerza transmitida por medios estatales norcoreanos, Kim Jong Un presenció un concurso de artillería y exigió a sus soldados estar preparados “para una guerra real” y tener la capacidad de “aniquilar al enemigo en cualquier batalla”. Las imágenes difundidas muestran lanzamientos de misiles hacia el mar y al líder observando desde un búnker fortificado.

































