La confirmación del abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", ha marcado un punto de inflexión sin precedentes en la política de seguridad de México.
El gobierno mexicano desplegó fuerzas federales en puntos estratégicos tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes. Hay temor por una escalada de violencia y posibles disputas internas en el Cártel Jalisco Nueva Generación.

La confirmación del abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", ha marcado un punto de inflexión sin precedentes en la política de seguridad de México.
El líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado durante años el criminal más buscado tanto por el gobierno mexicano como por la DEA de los Estados Unidos, cayó este domingo tras un intenso operativo de fuerzas especiales en la sierra de Jalisco.
Como respuesta inmediata, la administración federal ha ordenado el despliegue masivo de elementos del Ejército y la Guardia Nacional para contener la ola de represalias que ya sacude varios estados.
La operación que culminó con la muerte del capo se desarrolló en el municipio de Tapalpa, Jalisco. Según los reportes oficiales, unidades de élite de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Marina interceptaron al líder criminal en una zona de difícil acceso.
El enfrentamiento, que duró varias horas, dejó un saldo de varios milicianos del cártel abatidos y un fuerte decomiso de armamento de alto poder, incluyendo lanzacohetes y vehículos con blindaje artesanal.
Fuentes oficiales confirmaron que "El Mencho" fue herido durante el combate y falleció mientras era trasladado vía aérea hacia la Ciudad de México para recibir atención médica y proceder a su identificación legal. La Fiscalía General de la República (FGR) ratificó mediante pruebas genéticas que el cuerpo pertenece al líder del CJNG, cerrando así un capítulo de más de una década de persecución.
La noticia del fallecimiento de Oseguera Cervantes no tardó en generar una reacción violenta por parte de su estructura criminal. En ciudades como Guadalajara, Puerto Vallarta y Zapopan, se registraron bloqueos de carreteras con vehículos incendiados, ataques a comercios y enfrentamientos residuales con las fuerzas de seguridad.
El pánico se apoderó de la población civil, lo que obligó a las autoridades a suspender clases en diversos niveles educativos y a emitir alertas de viaje internacionales por parte de países como Estados Unidos y Canadá.
En la capital de Jalisco, el ambiente de tensión es palpable. El gobierno estatal activó el "Código Rojo" para coordinar la respuesta de las policías locales con las fuerzas federales.
A pesar de que se ha informado de la detención de más de 70 personas vinculadas a los disturbios, el riesgo de ataques esporádicos persiste en las rutas que conectan con los estados vecinos de Michoacán, Colima y Guanajuato.
Más allá de la contención inmediata de los disturbios, los expertos en seguridad advierten sobre los riesgos a mediano plazo. La caída de una figura tan centralizada como "El Mencho" abre la posibilidad de una fragmentación dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Esta organización, que opera en más de 20 estados de México y tiene redes internacionales en Asia y Europa, podría enfrentar una sangrienta disputa interna por el mando.
Asimismo, existe la preocupación de que cárteles rivales, como el Cártel de Sinaloa, intenten aprovechar el vacío de poder para recuperar territorios en el occidente del país.
Por esta razón, el Gobierno de México ha reforzado la vigilancia en las fronteras estatales y en puertos estratégicos como Manzanillo, buscando evitar que la caída del máximo capo derive en una guerra de guerrillas urbana que incremente las ya alarmantes cifras de homicidios en la región.




