Según los análisis realizados a muestras del cuerpo de Navalny, se detectó epibatidina, una sustancia presente en ranas dardo venenosas de Sudamérica.
Cinco países europeos afirmaron que el opositor ruso Alexéi Navalny fue asesinado en 2024 en prisión mediante una toxina letal hallada en ranas venenosas sudamericanas. Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos responsabilizaron a Moscú y denunciaron el caso ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

Según los análisis realizados a muestras del cuerpo de Navalny, se detectó epibatidina, una sustancia presente en ranas dardo venenosas de Sudamérica.
Los cinco gobiernos europeos coincidieron en que esta toxina fue “muy probablemente la causa de la muerte” del activista, ocurrida en febrero de 2024 mientras cumplía una condena de 19 años en una colonia penal del Ártico.
“El análisis confirmó de forma concluyente la presencia de epibatidina”, señalaron en un comunicado conjunto los ministerios de Exteriores de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos. “Solo el Estado ruso contaba con los medios y el motivo para perpetrar este ataque”, agregaron.
Los cinco países notificaron a Rusia ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), acusando al Kremlin de violar la Convención sobre Armas Químicas. El ministerio británico subrayó que Moscú mantiene un arsenal químico sin declarar completamente y mostró su preocupación por la seguridad internacional.
La viuda de Navalny, Yulia Navalnaya, respaldó los hallazgos: “Hace dos años dije que Vladimir Putin mató a mi marido. Hoy eso está científicamente probado”.
La denuncia se produce justo al cumplirse el segundo aniversario de la muerte del opositor, quien se había convertido en el principal crítico del Kremlin y movilizó protestas masivas contra el gobierno ruso.
Este caso se suma al envenenamiento de 2020, cuando Navalny fue atacado con el agente nervioso Novichok en Siberia y posteriormente trasladado a Alemania para recibir tratamiento.
Durante su encarcelamiento, los analistas europeos consideran que la motivación del Kremlin fue eliminar a un opositor incómodo que desafiaba la corrupción y el autoritarismo del gobierno de Putin.
Los cinco países europeos aseguraron que el ataque de 2024 demuestra el desprecio de Rusia por el derecho internacional y la disposición del Estado a utilizar métodos químicos prohibidos para silenciar a disidentes.
La presión internacional sobre Moscú se intensifica en medio de la condena global por los abusos a los derechos humanos dentro de su territorio.




