Naveed Akram, de 24 años, compareció este lunes por videoconferencia ante una corte de Sídney en el marco de la causa por la matanza de 15 personas ocurrida en diciembre en la zona costera de Bondi.
El joven acusado de perpetrar la peor masacre en Australia en tres décadas compareció por primera vez ante un tribunal de Sídney. Enfrenta cargos de terrorismo y 15 homicidios por el ataque cometido durante una celebración judía en Bondi, mientras su defensa sostiene que aún es “prematuro” definir si se declarará culpable.

Naveed Akram, de 24 años, compareció este lunes por videoconferencia ante una corte de Sídney en el marco de la causa por la matanza de 15 personas ocurrida en diciembre en la zona costera de Bondi.
El acusado, detenido en un centro penitenciario de alta seguridad, participó durante unos cinco minutos a través de enlace remoto.
Según informaron medios locales, vistió un jersey verde y respondió escuetamente “sí” cuando el juez le consultó si había escuchado la discusión sobre la extensión de órdenes de supresión vinculadas a la identidad de algunas víctimas.
La audiencia se concentró en cuestiones procesales preliminares, sin que se abordara aún el fondo de la acusación.
Akram está imputado por terrorismo y 15 cargos de asesinato en relación con el ataque perpetrado durante una celebración de janucá en Bondi, un popular enclave costero de Sídney. Las autoridades calificaron el hecho como la peor matanza masiva en Australia en los últimos 30 años.
Según la investigación preliminar, el acusado habría actuado junto a su padre, Sajid Akram, quien murió abatido por la policía durante el operativo desplegado para neutralizar el ataque.
La fiscalía sostiene que el hecho tuvo motivación ideológica, por lo que fue encuadrado bajo la estricta legislación antiterrorista australiana, una de las más severas del mundo occidental.
A la salida del tribunal, el abogado defensor, Ben Archbold, señaló que su cliente enfrenta “condiciones muy onerosas” de detención, en referencia al régimen de máxima seguridad aplicado en casos de terrorismo.
El letrado añadió que resulta “muy prematuro” anticipar si Akram se declarará culpable, subrayando que la defensa aún analiza el voluminoso material probatorio reunido por la fiscalía.
El proceso judicial recién comienza y se prevé que la causa avance en los próximos meses con nuevas audiencias preliminares, en un caso que ha conmocionado a la sociedad australiana y reabierto el debate sobre seguridad, extremismo y convivencia interreligiosa en el país.




