Sarah Khalifa pasó de las pantallas de televisión egipcias a convertirse en el rostro más conocido de una de las causas de narcotráfico que más repercusión generó en el país. La presentadora y productora de 39 años fue condenada a muerte por un tribunal de El Cairo junto con otras 11 personas, acusadas de integrar una organización dedicada a conseguir materias primas, fabricar drogas sintéticas y distribuirlas.





































